Escuchando rock en español añoro los tiempos que no sabía las letras de las canciones, pero añoro más sentir su cuerpo pegado al mío, abrazados en una tarde fría o en una madrugada... shhh, silencio, alguien está leyendo esto.

La mariposa volaba en círculos. Sobrevolaba las costas sin que ningun pajaro gris y ningun abejorro la codicie. Ella no los concedía. Ella siempre altiva. Vivía su propia primavera, se acercaba una capa gris, ella volaba alegre, altanera, los pajaros se paraban en las ramas de los árboles resignados. Ella volaba, los abejorros se escondían entre los arbustos y rosales. Ella que volaba, la neblina simplemente lo cubría todo y ella seguía volando alegremente. Terminó empapada. No había previsto una tormenta de tal magnitud. Los demás se burlaban de ella. Se guardó entre sus alas. Empezó a formar un capullo.

Tres días despues por fin se convirtió en gusano.

Caminaba y dejaba rocío a su paso. Pisaban van, pisadas vienen y aun cuando caía simplemente volvía a volar. Atractiva, seductora y emocionalmente incompleto, así divagaba por caminos sinuonos mientras las llantas del vehículo rebotaban en las piedras. Volvió ser Simón. Se detuvo frente al umbral, se persigno y abaleó a todo lo que se movía frente a él.

Calavera,
calavera andante de Dios.
sigue caminando y se calla
para seguir nufragando.
se elabora el plan y muere.
La triste historia
se vuelve a repetir
nubes blancas se esparcen
y se vuelve a repetir
se detiene

Diagnóstico: Paro cardiáco, efecto del cannabis.

Y se murió.

Verde,
verde a niña
huele a sal en los arrabales.
Calla,
calla que muero
sin silencio no funciona.
Hambre,
prurito de hambre
creo que callas.

El verde de niña
se convierte en hambre
y no funciona.
El silencio de la sal
- calla, calla -
el silencio de la sal...

Mis pardos le quieren decir a tus labios
que no los pruebo hace tiempo
¿habrán cambiado?
Mis punzones quieren enterarse
si los siento por su rostro
¿y ahora que sigue?
las perlas bajaran
el arbol colindante
simplemente todo errante
se desmayaran
y mis pardos seguiran preguntandole
- a tus labios -
¿qué habrá de suceder mañana?
cuando estaba escrito en tu genda
y no tiene modo de evadirla.

La operación había resultado exitosa. Evolucionaba bien entre si salvarse o no. Entre cavilaciones que no sabía cómo y con que pretexto adomercían su mente en todo instante. Seguía férreo, atado a determinadas reglas. No congelaba el jubilo. Recordaba a su amada y cada día se enamoraba más de ella. En un momento la hizo su diosa y no sorprendió con su belleza sobreentendida. Mario miró por la ventana, y la reconoció.

- Sabés que puedes contar conmigo.
- No quiero seguir contando los días sin vos.
- Vení conmigo.

Era la desición más acertada. Luego no tendría más tiempo para quererla. No se salvó.