Mostrando entradas con la etiqueta adios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta adios. Mostrar todas las entradas

Cuando vas a la plaza y quemas un papel no sabes si despues de la medianoche la cara de tu madre seguirá llorando porque en las cenizas del papel se habrán ido veinte seres amados.

Nunca aprendí a despredirme, y ahora ni lo hice. Volví a verla después de un mes, volví a quererla en vivo y en directo, en lo palpable de la vida, en carne y hueso, volví y quería que no se separe de mí.

Pero ella estuvo un poco triste, algunas cosas se le habían juntado y no pudo, no pudimos concretar un cita remotamente pactada, te entiendo, es difícil aceptarlo, pero si yo no lo hago, ¿quién te va a comprender? Quién se va a resignar en sus pensamientos mientras te tienes que ir con los ojos acongojados. Tienes amigas por montón, pero algo ves en mí que te hace confesar algunas cosas.Te beso, sé que probablemente ya no te vea antes de irme, tu sabes lo que siento por ti, tu sabes que hago de todo por verte, y también sabes que yo no aprendí a despedirme.