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(*) inspirado en mañana oscura 0 del blog Cuadernos de Colmillo. De lejos su video es mejor que el mío. Pero yo vivo cerca de las dos cruces y me parecio interesante =)
Musica: Frances limón de Los Enanitos Verdes
Hemos llegado hasta aquí. Hoy partiré de nuevo al pueblo que me vio nacer luego de una tensión total todo el día por saber si tenía un pasaje. Partiré para celebrar las fiestas de fin de año con mis padres. Al inicio ellos vendrían pero el cruce de horarios hace que ahora yo vaya hacia ellos.
Y qué puedo decir. He terminado el primer año en la PUCP (aunque solo han colgado la nota de un final, Damn It) y aprendí muchas cosas en este tiempo.
Aprendí a jugar mejor pichangas (aunque dicen que de arquero la puedo hacer), aprendí a abrirme y hacer nuevos amigos, aprendí a extrañar a mis viejos amigos, aprendí a caminar con cuidado en barrios no tan seguros, disfruté lo que es celebrar un fin de ciclo con amigos, dejé de fumar tanto aunque a veces se le vienen a uno las ganas, aprendí a controlarme a la hora de tomar, a la hora de gastar, a la hora de vagar. Aprendí a levantarme solo en las mañanas y hacerme responsable de mis actos, aprendí a valorar la presencia de mis padres, aprendí a vivir sin televisor, aprendí a ser fiel, aprendí a decir NO, aprendí a escribir mejor, aprendí a estudiar, aprendí a leer a conciencia y no solo por diversión, aprendí a dar hoy sin esperar que algún día me den.
Aprendía a colaborar, a hacerme dormido en el micro, a resistirme a un robo, a tirarme las clase, a llegar a las clases aunque todos digan no vayas. A pedir libros en la biblioteca, a admitir mi sancion por olvido de libros, a hacer mi cola para el básico, a comprar un tio bigote, o teddy o comer en popos, a comer pan el plaza vea, a caminar por calles con una cerveza en la mano, a caminar por el Olivar a las 2 de la mañana, a manejar un carro automático y uno mecánico, a coger caracoles de mar entre las piedras en Barranco, aprendí 4 rutas para volver a mi casa, 2 para ir a la universidad, una para el jockey, aprendí a convivir con personas normales, que muchas veces creí más que normales. Aprendí a dirigir y a ser dirigido, aprendí a citar y a analizar una novela o un poema. Aprendí que los impulsos son un objeto peligroso, aprendí a pedir perdon y a malograr cosas, aprendí de caminar solo por la vida, aprendí que si quiero a una persona le digo las cosas como son, aprendí a desconfiar de la gente y a confiar también, aprendí a extender mi saldo por todo un mes recargando solo una vez. Aprendí a jugar poker y a amanecerme y dar todo por un trabajo.
Si me preguntan si me gusta Lima, mi respuesta es que el punto no es si me gusta o no. El punto es si me acostumbro o no. Si es que puedo socializar e interactuar y desarrollarme normalmente, o no. Más que gusto, es costumbre. Y más que costumbre, uno va aprendiendo muchas cosas, no de la ciudad; de la vida.
PD. No escribiré nada por Navidad y creo que talvez algo por año nuevo. Si escribo antes de esas fechas aparecerá normalmente. Por lo pronto no tengo nada más que decir. Disfruten la canción de Ruben Blades.
11:40 p.m Una combi en Barranco.
En el parque del distrito suben alrededor de 20 muchachitos con traje rapero. Pirañas, a mi parecer. Se empezaron a sentar y al final me vi acorralado entre ellos. Uno dijo: Ya tengo una victima y se pegó hacia mi asiento.
- Primo, luquita pa'l pasaje pe'
- (Con el índice en el cuello) Estoy aguja, apenas puedo pagar universitario.
- No tienes, primo? Pero busca pue, busca (toca el libro en mi morral)
- Nada, puro libro. (Saco basura del morral) No tengo nada estoy aguja.
- Ahí ta, tas cargado (interviene otro de ellos tocando el celular en mi bolsillo)
- Nada, huevón. Suelta
- Ya, ya, pasa nomas ya. Dámelo nomas (empieza a forcejear con mi bolsillo)
- Oe tranquilo que pasa?
- (Uno de ellos saca una pistola de juguete y me la pone en la pierna) Ya fue, mira, me das todo o a la merfi que te meto bala.
- (Ya más asustado y empezando a gritar) OE! no tengo nada, suelta.
- Ya, ya. Dejenlo no lo molesten a mi pata - dice el de la pistola - déjenlo que se siente más adelante.
- Me safo com puedo de ellos y llego hasta la parte delantera del bus.
El chofer los "cuadró" y como la comisaría esta en su ruta, dijo que los dejaría ahí. Yo temblaba y esperaba que no bajaran en mi paradero a agarrarme a patadas. Llegué a los bomberos y la paz empezo a volver. Suerte de principiante.
Foto by tompettyphotoSi un chiste da risa, es por dos razones. La primera es que nunca antes te lo habían contado; la segunda, es que eres tan freak que cada vez que te lo cuentan te vuelves a reir. Digamos que estoy dentro del primer grupo. Entonces analicemos la siguiente escena.
Sube un tipo al micro (polera gris, piel morena, voz ronca) y amablemente empieza a solicitar asiento para una señora, luego sustenta que es la terramoza y que no nos durmamos, ojo, que no nos durmamos porque al que duerma, sea hombre o mujer, le dará un beso.
El tipo viene, tal vez, desesperado porque solo tiene que vender una bolsa mas de sus famos turrones Arequepay que, contra todo lo que estos vendedores digan, no son arequipeños, son Arequepay. (got it?).
El tipo empieza con su rollo. Pero, JaJá!, ¡yo ya me lo sé! En vacaciones de medio año escuché, el mismo rollo pero en Ayacuchito. No es culpa del pobre hombre sino que esos chistes estan mas usados que medias de futbolista de de pichangas.
La cosa no acaba aquí, sino que al final, contra la voluntad del chofer que le estaba pidiendo pasaje porque su show demoro mas de 3 paraderos; empezó casi a rogar a un chico para que le ayude usando también la tan mentada estrategia de arrochamiento con las mujeres (hermanito, qué va a pensar aquí la señorita, que eres misio) En fin, chapa tu china y un Arequipay para darle sabor a la lengua.
P.D En este post estuve desanimado, y me dio rabia que el Arequepay tuviera demasiado dulce, Damn it. Ah! y no fue en la S, fue en el Chama.
La avenida Arequipa. Un sábado sin nada que hacer y cansado de no hacer nada, volviendo a casa con la laptop en la mochila, los hombros destruidos y la barriga llena - corazón contento -. Los faros pasan y pasan iluminando apenas mi rostro que está más que iluminado por la luz del ómnibus, en realidad los faros no pasas, pasa el micro pero es como si todo el mundo se moviera, cambiara de sitio para que llegues a tu casa y te encierres en la Internet a revisar, tal vez, tu facebook.
En esos instantes, cuando veía luces de neón alumbrar en cielo y las fachadas de los edificios, volteé y en mi mente escuche: "hijo".
Nostalgia es una sensación de lejanía que uno siente cuando se encuentra lejos de sus seres queridos, nostalgia, eso es. Me sacudió esa palabra. Me puse a pensar a rememorar e imaginé a mis padres abrazándome, no, yo los abrazaba y los tres alegremente nos reencontrábamos, imagine a mi familia reunida, todos como era el año pasado.
Lamentablemente yo soy un chico, de esos asentimentados, que sufren para poder derramar una lágrima. Si tuviera corazón de pollo, seguro que por lo menos se me hubieran aguado los ojos. En fin, por ahora tengo que tomarme en serio mi contexto, tengo que estudiar para poder hacer que el tiempo vaya más rápido, para que por lo menos así pueda hacer que ese abrazo ocurra lo mas pronto posible.

Tito Miranda subio al omnibus en Salaverry. Con destreza se acomodó la guitarra y empezó a calibrar su voz al ritmo de Lavoe. "Yo soy el cantante..." Apurado y con desordenes mentales recorría las teclas de mi morotolla como Tito rasgaba las seis cuerdas de su instrumento, dejé de escribir y por primera vez escuche bien la letra; la versión acústica de un clásico de la salsa hizo que concentrara mi atracción en Miranda, dejara el celular en la pierna y decifre lo que realmente significaba el canto.
No duró mucho, creo que no concluyó la canción, al rato pasó a una de Marc Anthony que poco gusta a mi padre. Dejé de atenderle mientras terminaba de escribir un sms. Se animaba sólo, como si subir al omnibus le proporcionara un escenario libre para dedicar las canciones que le vienen al alma y simplemente su público apenas amenice su viaje.
Cuando Tito Miranda sube a un bus nadie aplaude, nadie si quiera se percata de su presencia si no lo ve correr para el chofer lo deje subir, si no eleva la voz y se presenta como todo un artista de recorrido por la Av. Salaverry, si no empieza a rasgar la guitarra y deleita a todos con su voz.
Cuando terminó de cantar una especie de salsa sensual abrió un gorrito que colgaba en la guitarra. Mano al pecho caballero, dejo otra vez el celular en la pierna y cincuenta céntimos se dejan caer. Se escucha un gracias y sigue su ruta bendiciendo a los que humildemente apreciamos la música.

Av. Grau, barranco, 11:15 de la mañana. Un altercado de choferes me saco de mi monótona mirada hacia la calle, empezó la discusión.
- ¡Maneja bien, mierda!
- Pero Ud. se está metiendo mal profe.
- Es que me tienes de aquí, para allá, no te pases oye, maneja bien mierda.
Se desplaza a ver el daño a su carro.
- Ni siquiera le ha pasado algo, encima que el mismo se mueve.
- Oye, mierda, aprende a menejar carajo.
Y ahí, ¡paf!, la mano del - a primera vista mas civilizado chofer - se impactó contra el parabrisas del omnibus, rajándolo instantaneamente.
- Putamadre.
Sube a su carro, primera y arranca, otro omnibus de la misma empresa le cierra en pase, realiza una maniobra para zafarse, le recrimina al otro conductor, pasa de largo.
Lo persiguen, pero logra huir.
En el óvalo de Miraflores nos para una policía, tenemos que bajar del vehículo. 11:50 así nunca llegaré, casi una hora después llego. Perdimos por walk over el partido de voley, pero ganamos de la misma manera el de básket. Que día para mas controversial.

Carrera de vida o muerte. Salimos del Jockey con Ajotaerre, caminaremos por la J. Prado hasta Aviación para que cada uno vuelva a su morada.
- Vamos hasta el puente.
- Nada, mejor cruzamos por el pastito.
- Putamare, no jodas huevón me cago de miedo.
- No va a pasar nada.
- Pero me cago de miedo.
- Ya, vamos a ver y si esta fácil cruzamos.
- Ok
- Nada, mejor cruzamos por el pastito.
- Putamare, no jodas huevón me cago de miedo.
- No va a pasar nada.
- Pero me cago de miedo.
- Ya, vamos a ver y si esta fácil cruzamos.
- Ok
Ciertamente, el trafico a esa hora no era muy intenso en la antigua Panamericana sur, el puente nos quedaba como a tres cuadras y la flojera nos estaba ganando. No decidimos nada, simplemente cruzar, con un miedo terrible acepté el reto, luego me vanagloriaría como si fuera un carrera mortal, simplemente alguien ya lo habría hecho antes, es nuevo para mí, era un reto de mente adolescente que al final logramos pasar, al final sólo son estupideces.
- Oye, me llama manguito
- Contestale
- Ok
- Contestale
- Ok
No pare de hablar con ella y simplemente trate de interactuar entre Ajotaerre - yo, y manguito - yo. No salio tan espantoso, hablamos alrededor de cuarenta minutos, luego me despedi para tomar un vehículo a mi casa. Un taxi me cobró 10 soles (4.50, donados por el gentil y pelucón Ajotaerre, te lo pagaré en el cine) y no hice más que llegar a mi casa, prender la laptop y volver a llamarla, luego hablé dos horas con ella. Totalmente fuera de lo normal. Lingüísticamente no aportamos ninguna información, simplemente interactuamos.
Cuando, ya mas calmados - Ajotaerre and me - caminabamos cerca al Pentagonito:
- Oye, qué tal lata.
- De veras, pero camina nomás, todavía nos falta.
- De veras, pero camina nomás, todavía nos falta.

Un pequeño percance. Salí con mi progenitor hacia una financiera de mi ciudad natal. La cuadra 9 de la Av. San Juan ya la había pasado alguna vez y ahora no me eran extrañas sus calles.Bueno, realizamos la transacción y tenias que llegar al Ovalo Gutiérrez para comprar un libro de arquitectura.
- ¿Tomamos carro aquí o al frente?
- Aquí, porque para el otro lado se van a SJM y por acá doblan hacia la Curva.
- ¡Ah!
- Tu abuelo me dijo que la 73-A nos lleva.
- Pero, ¿pasa por aquí?
- Sí, sí, mira, ya nos dejó.
- Mejor nos vamos a la Arequipa hasta Aramburú de ahí caminamos.
- Ok, toma esa.
En vez de doblar hacía el Puente Alipio, se fue al lado opuesto. "¿No se irá a Villa el Salvador?" , pensé. En efecto así paso. veinte minutos por las puras. Volvimos en el mismo carro que, ciertamente, nos dejo en Aramburú pero la habíamos tomado en sentido contrario. Tuve la razón y no me hicieron caso, qué podemos hacer. Mas atento, varón.

Me mudé. Ahora viviré en la congestionada Lima del cielo color panza de burro. El cambio - como dice cierta conocida tienda - es atreverse, en mi caso, a llevar una vida solo. Solo en el sentido que tengo una ciudad de casi 10 millones de habitantes que me rodea y, suena extraño, nadie conocido (exceptuando claro a mi hermana, Ajotaerre y su familia y alguno que otro ser extraño que acontumbra llamarse "mi promo"). Viviré a dos cuadras del malecón en Chorrillos y, como consecuencia de breves soliloquios, me espera un crudo invierno adornado por la brisa marina del mar de José Olaya. Por ahora solo quiero disfrutar mi verano, el lunes empiezo clases en la cato y espero no empezar con el pie izquierdo. Mis disculpas si el post no viene a la corriente de lo que anteriormente comentaba en el blog.

