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Imagen by Aránzazu hg

Simón tenia 5 años cuando vio un beso. Era la fiesta de la tía Gladys, todos los invitados eran mayores. Sus papás estaban bailando mientras él jugaba con Michigan en la azotea y se tiraba boca arriba a tratar de contar las estrellas. Él era en ese momento el más joven de los Rodríguez-Silva y no suponía lo que más tarde le iba a tocar vivir.

Samuel y Josefa subieron a la azotea como si no hubiese nadie, se arrinconaron en la parte más oscura y empezaron a besarse como dos adolescentes normales. Simón, escondido entre viejas cajas de lavadoras y refrigeradoras tenía una vista magnífica de la arremetida de ambos. Sus ojos brillaban de ternura y embelesamiento, de lujuria pueril y de sentimientos de vergüenza. En un momento sus pupilas se quedaron mirando fijamente los labios de Josefa, su prima y se quedó con la boca abierta, añorándolos y alucinando con ellos.

De pronto Michigan salio corriendo porque Simón le piso la cola, ambos adolescentes voltearon, las miradas acusantes que le lanzaron le rompieron las pupilas y de puro macho se escondió. Samuel se irritó y dejo sola a Josefa con su primo. Ella agarró diez soles y le dijo: No le digas nada a mi mamá y tendrás muchos más de estos.
imagen by vicisanti

Ella salta la reja y mira fijamente al gato de Simón que corre en ese momento tras una bola que calló del balcón de donde porvienen los jadeos que la desesperan. Camina sigilosa por entre el pasto mientras el gato se pierde en la oscuridad de la noche y de los cabellos de Sofía que se mecen en vaivenes de la mecedora mientras su hijo jadea en la bañera del cuarto de invitados. De pronto Sofía despierta y se encuentra con Sandra en la sala.

- Si no eres tú, ¿con quién está Simón?
- No sé señora, no lo sé.

Se escuchan los jadeos y a Michigan, el gato, pasar por encima de ellos.
Imagen por Zyan

Tiemblo. Son cigarros los que se consumen a mi alrededor. Arctic monkeys toca en el celular y mi pensamiento y mis dedos solo desean una escribir algo especial: Teresa. ¿A caso sin darme cuenta la cagué, otra vez? La quiero. Es muy dificil estar a ocho horas en autobus de ella. Es muy dificl pensar en este instante. Un capuccino y dos cigarrillos se han encargado de stressarme la mente sin siquiera poder elaborar un lo siento. ¿Es apenas una cuestion de honores?, le debo mucho a ella y lo sé. Apenas puedo equilibrar mi mente entre la realidad y lo que siempre quise conseguir. Mis dedos siguen temblando y me persigno. Aún creo en Dios y en su divina bondad, aún creo que todo tiene solució y en algún camino mis pensamientos se van a despejar de tanto humo pasivo que inhalo. Mucho daño para tan solo una noche, para tan solo unas horas. Ella siempre esta presente como espina que domina mis pensamientos. No lo puedo negar que necesito que me trate bien, ahora apenas siento su cercanía. Pues la has cagado sin querer hombre, la has cagado. Sin pensarlo camino en este espanto de pantano cruel que se llama indiferencia. Se me acusa de cambiar, de ese "estas diferente" que pronunció antes de que todo este lío mental se armara en mi mente, antes de que las cosas se nublen en mi cabeza por la cafeína, la nicotina y la desazon de sentirme relegado al puesto de stand by en su corazon. El llanto ajeno me conmueve en ciertas ocaciones, mi llanto no existe. Yo no nací para llorar y mi madre lo sabe, me moría cada vez que lo intentaba. Ahora tampoco puedo quebrarme, moriría en el intento y hoy no quiero quemar mi ultimo cartucho. Este zarrapastrozo corazón todavía es capaz de darte un sorpresa. Es capaz de sentir que no me alejo de sus ser y que ese stand by es producto de la soledad. Esa soledad de la que habla Calamaro y Benedetti, y que ambos me proclaman a través de un miserable pero salvador mp3. Esa sensación no puede ser transmitida en parrafos. Este es mi pensamiento tal cuel se me ocurre describir entres tembladeras.

Veremos...

- Habla
- qué tal?
- ahí...
- oye que te pasa porque tan decaído?
- no es nada...
- nada?
- ¡Putamadre, mi enamorada me cortó!
- Oh!... y qué vas a a hacer?
- No sé, llamaré a una puta y me diras qué haces y te diré que hago lo que quiero hacer con mi vida y me dirás que estoy quemado y te diré sí...
- Estás cagado
- Y luego me pondré a pensar y recordaré los felices momentos que pasé con ella y tu mé preguntarás si todavía la quiero, si todavía siento cosillas cuando esta cerca de mí, y yo te diré que sí, y tu me preguntarás si quiero volver con ella...
- si?
- sí y yo iré corriendo hasta su casa a preguntarselo...
- y por que no vas ahora a hablar con ella?
- gracias amigo, necesitaba que me escucharas.