Mostrando entradas con la etiqueta blog. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta blog. Mostrar todas las entradas


A la tercera vuelta me dijo que ya no aguantaba más, que se estaba mareando y que mejor no diéramos más vueltas en lo que restaba de la canción. Mis ojos se clavaban en los suyos y solo asentían disimuladamente.

La pista estaba llena, de todas las partes de la ciudad habían bajado los parroquianos a celebrar las fiestas patrias en una de las más exclusivas discotecas. Todo a favor, desde hace mucho tiempo que no hablaba con Serena.

Ella se había separado de su esposo hace tres años, pero yo no la veía desde hace unos diez. Nunca habíamos tenido una conversación por celular más larga que medio minuto, y cuando me llamó para decirme que llegaba a la ciudad me sorprendió tanto que le propuse salir uno de los días que pasaba por aquí.

La discoteca ardía de sudor y baile mientras nosotros apenas habíamos empezado a conversar sobre la vida, de nuestras carreras, de sus hijos, de mis metas y de las anécdotas más graciosas de nuestra época universitaria. Desde jóvenes siempre habíamos bailado poco entre nosotros, pero el amor por la salsa hizo que nuestros pies pidieran sabor y movimiento.

Era una salsa de Rubén Blades, Decisiones, la bailamos desde principio a fin y continuamos así durante casi la media hora de salsa que el sonidista había preparado para esta noche. Luego de la tercera vuelta, luego de que me dijera que ya no podía más, una salsa sensual entró en la pista y nos tomamos de las manos como a tiempo de vals. Mi mano izquierda rozaba apenas sus dedos de la mano derecho. Su otra mano se posaba levemente sobre sobre mi hombro mientras mi mano derecha poco a poco se fue acercando a su cintura, esa exquisita cintura. La música fue cayendo poco a poco, las parejas se sentaban se esparcían, no importaba nada, todo se callaban  incluso ella, eramos solo los dos los que importábamos. Por un momento se me pasó por la mente decirle que se quede. Que se quede para siempre bailando conmigo. 

Acabó la canción, el sonidista empezó con mezclas de rock, nos sentamos, pedimos la cuenta, ambos estiramos la mano para coger el recibo, nos tocamos.

- Todavía no, dijo ella.
- Esta bien, pero te esperaré toda la vida.


¿Qué o quién es Alianzin?


Alianzin es la mascota de Sobreprotexion. Es un personaje enigmatico que salio de una pagina de mascotas virtuales. Su blanco y azul oscuro lo definene como un visitante de las antípodas de esta ciudad. Nacio el 2 de octubre junto con Chayane. Sus aficiones no son conocidas, algo asi como el pezweon, pero alianzin no tiene situaciones tan insólitas. En fin creo que talvez se lleven bien con el aunque su presencia pase inadvertida entre tanta letra. Lo encuentran en el panel de la derecha, las 24 horas como botica - mejor dicho como p*** en celo - Si le das 4 clicks se cae al agua pero Shhh, no se lo digas. (Esto es lo que escribo desde la UPC, mi primera clase como profe particular: un desastre, para variar; pero senti el poder que sienten los prefesor)

Sentado en un asiento en clase de Etnicidad, se me vino a la mente la imagen de un zapato, pero un zapato especial, no era un zapato que cualquiera pudiera tener: un zapato de payaso.

¿Y dónde encuentrar un zapato de payaso? Pues, en el baul de la abuela. Creer que la abuela no pueda tener un zapato de payaso sería como creer que no tiene todavía timolina Leonar. La abuela es un ser enigmático que tiene de todo en su baul, aunque no tenga un baúl, pero cuenta con todo lo necesario para sobrevivir sin dinero. Por eso siempre que no puedo almorzar en la calle o en la universidad, o quiero ahorrarme un sencillo; voy donde mi abuela para que pueda alimentarme, aunque ella se lo toma a pecho el papea Perú y me empacha - lo último que fui a comer fue un riquísimo pollo broaster con ensalada, agua en la boca - y al final su té para el frío hijito.

El domingo iré donde la abuela para pedirle el último recibo de luz para poder tramitar mi DNI, maldita mayoría de edad. Además y como tema general tendré que ir a buscar un zapato de payaso, ¿por qué?, porque se viene algo nuevo. Con mi propia venia se viene un zapato de payaso.