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imagen by vicisanti

Ella salta la reja y mira fijamente al gato de Simón que corre en ese momento tras una bola que calló del balcón de donde porvienen los jadeos que la desesperan. Camina sigilosa por entre el pasto mientras el gato se pierde en la oscuridad de la noche y de los cabellos de Sofía que se mecen en vaivenes de la mecedora mientras su hijo jadea en la bañera del cuarto de invitados. De pronto Sofía despierta y se encuentra con Sandra en la sala.

- Si no eres tú, ¿con quién está Simón?
- No sé señora, no lo sé.

Se escuchan los jadeos y a Michigan, el gato, pasar por encima de ellos.
Imagen by shaymurphy

Nace el sol por donde se oculta tu vergüenza,
y suspiras diciendo ya pasó,
pero el pasar es cuando tu día empieza,
de golpe te das cuenta, amaneció

Y caminas sin dejar tus huellas,
por alguna calle de esas sin veredas,
murmurando a veces que fue de ellas,
atolondradas y envueltas en bellas sedas.

Acompañas fielmente la perfilación,
de un niño que contigo calla,
su más larga y triste desesperación.

Y al llegar a casa te arrepientes,
de tu noche, tu vida y la oscuridad,
es entonces tiempo en que sientes,
que la vida pasa y se va haciendo vanidad.

*Del poemario Adivetreum, de mi baúl de recuerdo.

Imagen by RossinaBossioB

Juego de manos, juego de villanos. Y si tu madre no esta nos volvemos delincuentes tratando de satisfacernos mutuamente, buscando el pico mas alto de donde se pueden ver magnificas imagenes. ¿Somos culpables? No. Simplemente somos humanos y bebemos del extasis de las emociones afectivas. Es una droga magnifica, pero todo exceso hace daño. Todavia no estamos intoxicados ni padecemos los efectos secundarios, pero caminamos a eso sin vuelta atrás. Como si fuera una evolucion, un proceso que tendriamos que seguir todos y, me pregunto, ¿ésta evolucion tiene fin? Sinceramente, espero que no. Ahora estamos distaciados pero igual nos dejamos sentir...


Alcánzame el reloj del padre,
el que apenas recuerdas haber visto
ayer cuando comias,
alcánzamelo

Que retornen tus ojos hacia mí,
que espero este milagro día
a día con un cafe entre sus manos,
que retorne el frenesí

Y si acaso no se puede
si es un sueño irrealizable
alcánzame el reloj
no me mires a los ojos

y deshecha de una vez
esas malditas ternuras
que te ascientan nada bien
así te lo dijo el cura.


La casaca que no abriga se hace presente en esta reunión, uno, dos fortuitos acompañantes. Morada ajena, y esa incomodidad de no saber cuando pasa algo. Derrepente todo es silencio y un roce se hace imperecedero. Dedos buscan lugares que recorrer, buscan un sitio exacto, inmobil. Una fragancia que tocar, un cuerpo ininteligible que adornar, una situacion que merezca la pena dejar grabada en la memoria.

Somos accionarios de un querer pasajero, que poco a poco perecerá. No se sustentará. Todos lo destruyen mentalmente. Todos. Nosotros también. Con cada nuevo roce. Pierde sentido y se volverá - espero que no - rutinario. Oh! no. Le dije que la quiero, empezó la destrucción. Sin pecado concebida.