(*) A propósito de la canción de Jason Mraz.


Hoy me entrego. Me entrego que para que me recibas como soy, para que no tengas objeción en mis repentinos cambios de estado, para que no te desveles esperando que regrese, para que no me extrañes más, me entrego.

Me entrego y qué mas da. Ya no tengo las agallas para decir que no te quiero, ya no puedo suspirar y decir que es el cansancio, ya no puedo, entiéndeme, ya no puedo.

Digo ahora que me entrego, también porque antes no me atrevía, también, porque los roses avanzan en el tiempo pero yo también avanzo, mi vida avanza y tu también y los rencores quedan atrás, me entrego ahora querida, para que tu también te entregues, porque para entregarse tiene que ser de a dos.
Joriot de niño, luego del infortunio.

Tenía 7 años, era la primera vez que iba a un estadio y recuerdo como llegué. Bajamos de la casa de mi abuela y tomamos la ruta 31 (supongo que era la 31 porque recuerdo que era roja). Luego no recuerdo mucho, hasta el momento en que nos disponiamos a bajar, en la vía expresa frente al - por ese entonces todavía célebre - Estadio Nacional. Mi papá compró las entradas para mi abuelo, para él y para mí, y fuimos al baño, como siempre hago ahora cada vez que sé que estaré sentado, o sin la opcion de moverme, por un prolongado tiempo.

La "U" jugaba ese día con Deportivo Municipal por el Torneo Desentralizado 1999, no recuerdo si fu el apertura o el clausura. El partido estuvo muy entretenido en el primer tiempo, no recuerdo goles tampoco faltas y esas cosas, sólo que me dieron ganas de orinar otra vez (malditas gaseosas, maldito metabolismo infantil), y mi abuelo muy gustosamente me llevó. Al regresar observe - emocionado- a las categorías menores (desde esas remotas épocas ya alucinaba "feo" como dicen). Empezó el segundo tiempo y creo la "U" se imponí al Municipal, aquí sucedió el percance. Mi sistema excretor urinario pedía otra vez ir al baño, y yo, sentado sobre un carton para que el calor de la tribuna no "dañe" mi trasero, no tenía el valor de manifestar: "papi, quiero ir al baño".

Me oriné, ni la satisfacción de ver al mi ídolo que aquellas épocas: El "toro" Cantoro, número 10 de la planilla crema. Nadie se dio cuenta, bueno hasta que abandonamos los pseudo asientos de cartón y mi papá exclamó: "Este huevón ya se orinó". Roche (bueno, años después supe que eso se calificaba como roche). Caminé un poco incomodo hasta el paradero. Tomamos la misma ruta, caminamos desde el paradero hasta la casa de mi abuela, un sentimiento de culpa me recorria la cabeza.

Me cambié el jean - es raro como recuerdos algunas cosas y otras no - y me puse un pantalon más fresco, ese día me compraron una pelota también y, como todo niño, comencé a patearla por la sala de mi abuela. Nada había ocurrido. Enano sonríe a la cámara. Clack! Al volver a Ayacucho me hice hincha de Alianza Lima.

Un pequeño percance. Salí con mi progenitor hacia una financiera de mi ciudad natal. La cuadra 9 de la Av. San Juan ya la había pasado alguna vez y ahora no me eran extrañas sus calles.Bueno, realizamos la transacción y tenias que llegar al Ovalo Gutiérrez para comprar un libro de arquitectura.

- ¿Tomamos carro aquí o al frente?
- Aquí, porque para el otro lado se van a SJM y por acá doblan hacia la Curva.
- ¡Ah!
- Tu abuelo me dijo que la 73-A nos lleva.
- Pero, ¿pasa por aquí?
- Sí, sí, mira, ya nos dejó.
- Mejor nos vamos a la Arequipa hasta Aramburú de ahí caminamos.
- Ok, toma esa.

En vez de doblar hacía el Puente Alipio, se fue al lado opuesto. "¿No se irá a Villa el Salvador?" , pensé. En efecto así paso. veinte minutos por las puras. Volvimos en el mismo carro que, ciertamente, nos dejo en Aramburú pero la habíamos tomado en sentido contrario. Tuve la razón y no me hicieron caso, qué podemos hacer. Mas atento, varón.

Me mudé. Ahora viviré en la congestionada Lima del cielo color panza de burro. El cambio - como dice cierta conocida tienda - es atreverse, en mi caso, a llevar una vida solo. Solo en el sentido que tengo una ciudad de casi 10 millones de habitantes que me rodea y, suena extraño, nadie conocido (exceptuando claro a mi hermana, Ajotaerre y su familia y alguno que otro ser extraño que acontumbra llamarse "mi promo"). Viviré a dos cuadras del malecón en Chorrillos y, como consecuencia de breves soliloquios, me espera un crudo invierno adornado por la brisa marina del mar de José Olaya. Por ahora solo quiero disfrutar mi verano, el lunes empiezo clases en la cato y espero no empezar con el pie izquierdo. Mis disculpas si el post no viene a la corriente de lo que anteriormente comentaba en el blog.
10:30 p.m San Borja Norte

- Ya Belezeta, alamos.
- Ok, pepepe, buen examen.
Me despedí de Ajotaerre y me dispuse a caminar, sí, caminar. La avenida estaba desierta, las personas simplemente eran raras en ese espeso horizonte nocturno. Esa noche era sólo yo y una ciudad pintarrajeada de gris con un toque caluroso. No debemos de bajar de los 23°C, por suerte estoy en bermudas y polo. Sigo caminando, por mi mente pasan fracciones de la noche, fracciones de alegría, estupidez y - sobre todo - compañía. Las Artes Norte. Un grifo, dos para ser mas exacto. Ahora un grupo de skaters desafian a la gravedad de Newton con sus acrobacias, yo, por supuesto, sigo caminando. Gálvez Barrenechea. Hace algunas horas también estuve por aquí, pero en esa ocasion no iría hacia el mismo rumbo, seguiría hacia el oeste. Me convertí en el raton de mi propio raton de laboratorio, en mi propia bolilla metalica dentro de un laberinto.

10:50 p.m Los Santos efímeros

Sigo en Las Artes. Corro. No sé por qué, pero si hay gente que corre hacia el pentagonito, por qupe yo no puedo correr mucho antes del siguiente día pero en dirección contraria. Simplemente corro - ¡Mierda, mis viejos me van a matar! - aunque nadie puede verme. Nadie pasa cerca de mí, los sanisidrinos estan durmiendo, otros deben estar en Asia, Santa María y los que disponen de más tiempo en Máncora, es sábado. A espaldas del San Agustín, otro grupo de skaters se ha parado y hablan entre ellos. apuro el paso, la imagen de un moreno santo peruano me espera en la acera del frente. Un sms. Cómo estas, bien, y ¿tu?

11:10 p.m No hay Ca(r)naval en Panamá

Doble la esquina - como si fuera posible - y ya estoy cerca de donde tomaría un carro que me llevaría a un deleite azucarado o salado - léase Delicias - pero no. No se ve un solo cuerpo motorizado por la famosa avenida de nombre centroamericano. A esta hora ya no pasa, tengo que caminar más, cerca queda una avenida de conocido nombre, abundan princesas cuando ya es muy tarde.

11:20 p.m Buscando la avenida del placer callejero

Un conjunto de lucecitas transitan por debajo de mis pies, más exacto seria decir por debajo del puente. La vía expresa no se ve tan congestionada, la JP si, a lo lejos la veo y me aliento a pensar que evité pasar por ahí. Todos los comercios estan cerrados, un miembro del serenazgo me mira atento mientras atravieso por delante de él. No veo nada interesante y prosigo en mi lento caminar, veo una notaria y una serie de instituciones, de hecho todas cerradas. En una de las esquinas, bueno cerca a una de las esquinas un personaje encorbatado le pide una respuesta a una señorita recatada de igual vestir que se acaramelea y dice: no sé. Me hago vagas ideas de su proposición, pueden ser muchas, hoy es 14 de febrero. En la Av. Arequipa pasan varios carros pero - casi - todos van a San Juan de Miraflores por Aviación. Vienen dos, corriendo, alzo el brazo, no parar: correteo. Se alejan los Chamas y yo pudriéndome en la famosa avenida. En el siguiente microbus le pago un sol cincuenta al cobrador y me hago de un lugar al fondo. me acomodó y me dispongo a viajar a Chorrillos. Hay trafico en general por Miraflores, y en mi cerebro también hay trafico, me duermo. Sólo cabeceo. Me sacudo del estupor, una señortita me mira atenta (traducción: roche). Larco, duermo, Reducto, Grau, tráfico, tráfico, tráfico.

12:00 a.mUn caos llamado Barranco.

Nos quedamos atorados en un espeso tráfico. Mierda. Avanzamos 5 metros cada tres, cuatro o cinco minutos. Cabeceo otra vez, la misma chica sigue mirandome. El carro no avanza y el bochorno empieza, por las ventanas no entraba nada. Se va despejando el tráfico, ya salimos, compare' acelera que me quedo dormido.

12:20 a.m La luz al final del tunel

Corre aqui, correo allá, llegamos a Chorrillos o más especificamente a la Av. Huaylas. Esa avenida por la cual los sabados van algunos varones a visitar, a sus mujueres, al penal de Santa Mónica (lean Día de visita). Pero a esta hora hay menos carros y se le hace más facil a mi - nuestro - conductor llegar a su destino, o por lo menos al mío. El sueño vuelve, pero ahora es otra chica que me mira cabecear (pobrecito, da risa, diría) y yo arrochado me sobo los ojos y sigo firme en llegar despierto a mi destino y no pasarme el paredero. Curva-Santa Anita, anuncia el cobrador y me bajo. Otros me siguen, no me fijo si la chica también lo hace, no me importa estoy arrochado porque, aunque no lo demostrara, en sus ojos se notaba que se moria de risa al verme. Shet. Subo apresurado a un carro: al tupac. Una anciana me ofrece un chocolate. Cuánto cuesta, treinta centimos, pago con cincuenta y la - vivaracha - mujer se hace la "loca" y no me da el vuelto. Me llega. Creo que mejor hubiera suvido a un taxi. Qué más da, ya estoy dentro y el carro ya paso casablanca.

1:00 a.m Alpinista urbano

La cordillera blanca es la zona donde se ve claramente el cabio de la costa a la sierra, en este caso es la avenida donde se encuentra mi heptageniara abuela, - sí, 75 años para ser más exacto y más parada que el profesor Carrasco - en la esquina un grupo de borrachosos vecinos estan celebrando o talvez matando penas. Tengo miedo. Tengo un celular, algo más de diez soles en el bolsillo y - suena raro - una pulsera. Mi caminar se hace menos pausado. La arena que predomina en Delicias me roza los pies. Cuarta cuadra que subo, un vigilante barbudo se ha puesto a descansar en su labor nocturna, sopla el - que no suene grosero - pito. Llego a la puerta, caigo rendido. Zapatillas, medias, bermudas, polo, me pongo el pijama. El calor me mata, pero mi - salado - cuerpo pide a gritos descansar, será mañana. Por el momento empezaré a desear que nadie piense en mi en lo que queda del sueño.
La foto gracias a Chrerry

Estamos sentados, no hay polabras, están prohibidas. Bostezas y te acurrucas en mi torso, yo te abrazo, se produce calor por los cuerpos unidos, algo superpuestos, se produce un beso largo, uno, dos, tres minutos, no recuerdo cuanto dura. Ambiente destruido, un intruso llega por su merienda, anda no te preocupes, pero no le voy a hacer caso, bueno entonces esperemos que se vaya.

Se va, volvemos a entrelazarmos, esta vez es un poco más largo, compenetramos una accion de emoción y sentimentalismo. El talisman que nos una se enfrasca en una pelea. Nadie ganrá la batalla ambos son los protagonistas y en el mayor de los convencionalismo nunca mueren. Espera, a que hora llega tu papá, no va a venir, esta en un reencuentro, ah!, quería saber. Nos separamos.

Te levantas y ya no volveras. Regresa el intruso y trae acompañante. Ambos nos impiden quedarnos juntos nuevamente, no volveras. Parlamos con tecnología. Hacemos un intercambio de prendas, yo no sé porque pero así lo hacemos. Salimos. Nos despedimos al inico del callejón, donde el peligro empieza, desde aquí empiezo a recordarte.

¿Es San Valentín un fechas afectiva realmente o mas bien es - tristemente - megacomercial?
No cuestiono el valor que para muchas personas pueda tener el salir a pasear comprar globitos laminados, o corazoncitos, o chocolates o - los mas misios - rosas a la tía de la esquina, pero en realidad, ¿detrás de todo esto hay amor? A veces, sí.

Tengo que expresar mi opinion. Un - o una, raramente - joven compra una rosa el 14 de febrero. Dicha rosa tiene un precio, y como trueque a ese pedazo de rosal la chica recibe un beso. Si no fuera 14 de febrero o si la rosa no tuviera costo esto sería normal. Pero en este caso se intercambia una rosa por un beso. ¿Y si en enamorado(a) besa a la fuerza? ¿Si la relación está en picada y sólo es un paréntesis? En el caso más extrmista sería pagar por un gesto no deliberado de amor (léase prostitución). Lamentablemente esa es materia de otra discusión.

Personalmente me parece atroz el megacomerico que se ha hecho con el "amor" en esta fecha. Olvidando, talvez, que el amor no es de un día, sino, se alimenta día a día y no con dinero.